Antes de comenzar con la receta de hoy quiero contaros que he estado de reformas en el blog. Y el resultado ha sido mucho mejor de lo que podría haber imaginado en un primer momento. Lo mío nunca han sido las tecnologías, soy capaz de discutir con un ordenador como me la juegue. Así que necesitaba un poco de ayuda y por mí mente solo pasó un nombre, no había más opciones porque quería que mi nueva cocina fuese de la mano de Mai. Es autora de dos blog, a cada cual de ellos más bonito, uno de cocina “
Hierbas y Especias” y otro de diseño “
Las cosas de Maite”. No dejéis de visitar ninguno de los dos porque en ambos se os hará la boca agua.
En cuanto contacte con ella conocí a una personas fantástica dispuesta a todo y que se implica como nadie, emocionándose a cada paso como si fuese para ella y eso se nota en el resultado. ¿Qué os parece mi nuevo rincón? Precioso, ¿a qué sí?
Pasemos a estos ricos cupcakes que surgieron de la casualidad. Ya están empezando a surgir las primeras fresas en las tiendas y cuando las vi se me antojaron. Evidentemente el sabor no es igualable al que podemos tener en primavera pero tenía tantas ganas de hacer estos cupcakes. Desde siempre las fresas con nata han sido uno de mis postres preferidos y se me ocurrió convertirlos en pastelitos fáciles de comer en cualquier lugar y momento. Los lleve el fin de semana al trabajo, que las penas con dulce son menos penas.
INGREDIENTES (18 cupcakes):
- 250 g harina
- 200 g azúcar
- 1 vaso leche
- 1 vaso aceite girasol o oliva suave
- 3 huevos
- 150 g fresas
- 1 sobre levadura
- 1 pizca sal
- 250 g nata montar
- 60 g azúcar glasé
PREPARACIÓN:
1. Precalentamos el horno a 180º Mezclamos en un cuenco los huevos con el azúcar y batimos hasta que esté esponjoso.
2. Incorporamos el vaso de leche, el aceite y mezclamos. Limpiamos y cortamos las fresas en trocitos pequeños.
3. Tamizamos la harina con la levadura y la pizca de sal y mezclamos hasta obtener una masa sin grumos.
4. Horneamos durante 20-25 minutos y dejamos enfriar sobre una rejilla.
5. Montamos la nata junto con el azúcar glasé y metemos en una manga pastelera con la boquilla elegida y ponemos un poco de nata sobre cada magdalena.