Con el calor que hace estos días, a la hora de comer, lo que menos me apetece son platos elaborados, pesados de digerir.
Hoy os traigo una receta del célebre libro Jerusalén, que desde hace un tiempo tenemos en español. Es un libro maravilloso, tanto en el contenido de recetas, todas ellas de lo más tentadoras, como de sus fotografías e historias que en él se cuentan. Y es que este libro va más allá de las recetas, sino de lo que ellas implican. Porque algo tan sencillo como es un buen plato puede unir personas, judíos, cristianos, musulmanes...
Este plato se puede tomar en frío o caliente, aunque en mi caso, tras probarlo en las dos versiones, me quedo con la caliente, despierta los sabores al máximo. Es de inspiración sefardí, con lo cual estamos hermanados con este plato.
En la receta original se recomienda mezclar arroz salvaje con basmati, pero en mi caso escogí un arroz para ensaladas donde ya estaban combinados estos dos tipos de arroces. Os dejo los dos pesos para que podáis escoger.
Un consejo: si tenéis el día "vago" podéis suprimir el paso de la cebolla frita y cambiarlo por cebolla frita envasada, no es igual pero sigue dándole el toque crujiente que requiere este plato.
