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Londres: turismo en la ciudad





Os traigo la primera parte de mi viaje por tierras londinenses.
Durante días he estado dándole vueltas a la idea de cómo hacer el resumen de mi viaje, porque tenía claro que no quería poneros las rutas que hicimos porque cada viajero es distinto, cada uno lleva un ritmo y un orden. Por eso he optado por preparar una mini guía para empezar de los sitios que visité y que más me gustaron.
El próximo domingo haré un resumen de mercadillos que visite y lugares parar ir de compras.





Saint James Park y Buckingham Palace

El palacio de Buckingham es otra de esas visitas obligadas cuando estás en la ciudad y sobre todo es lugar de visita por su cambio de guardia, tan pomposo, que atrae a miles de turistas cada día del año. No es de los palacios más bonitos ni de los más impresionantes del mundo a mi parecer.


Londres tiene decenas de parques, todos maravillosos y muy bien cuidados, pero tengo que quedarme con uno por su belleza y ese es Saint James Park. Recorre desde Buckingham hasta la entrada a Trafalgar Square. Decir que es fabuloso es quedarme muy corta, lo disfruté muchísimo y todos aquellos amantes de la naturaleza y la fotografía también lo haréis.  




The British Museum

 De visita obligatoria si estás en la ciudad. Es inmenso e imposible de ver en un solo día, por lo que si vais con tiempo justo (como suele ocurrir cuando estamos de viaje) os recomiendo que hagáis una lista de lo que tenéis intención de ver. En su página podéis llegar a descargar incluso en plano para elaborar de antemano la ruta a seguir. Yo tenía muchas ganas de ver el arte asirio.

Me decepcionó un poco la colección de arte egipcio y sus momias, lo recordaba todo más impresionante. También es cierto que por aquel entonces recuerdo haber suplicado a mis padres que me llevasen a Egipto, era el viaje de mis sueños y que por fin pude cumplir hace unos años. Evidentemente después de visitar el museo de El Cairo puede que las comparaciones sean un poco malas.




Trafargar Square y Parlamento

He englobado todo en uno mismo porque realmente no está muy lejos una zona de otra, a unos diez minutos andando y es un paseo muy agradable de hacer.

Podéis pasear por Trafalgar Square, es un lugar muy animado, lugar de reunión de gente joven y allí tenéis uno de los mejores museos desde mi punto de vista, la National Gallery. Me gusta el arte impresionista y allí tenéis grandes obras. Mi pintor favorito es Edgar Degas y en este museo está uno de mis cuadros favoritos del artista. Curiosamente otro de mis favoritos se encuentra en el Museo Thyssen, en mi ciudad. ¿Adivináis cual de los dos cuadros no he visto todavía?

Si camináis hacia abajo, de frente al museo, llegaréis hasta la zona del Parlamento. La primera vez que ves el Big Ben, incluso cuando no es la primera vez que vas, te quedas asombrada, me emocioné y es que es una de las cosas que más me gustó. Aquella es una zona para pasear e ir descubriendo sitios, así que con calma.



 Torre de Londres

Es asombrosamente cara, 22 libras por personas es un precio más que abusivo. Pero bien es sabido que si vas a Londres tienes que visitar la torre. Así que para aquellos que no se la quieren perder os dejo el enlace a una página donde podréis obtener un 2x1, que siempre viene bien. ¿Merece la pena? Está muy bien, aprendes mucho sobre la historia de ese edificio tan emblemático, pero sinceramente, no es para tanto. Cuando fui la primera vez hace 15 años me quedé con las ganas de entrar, así que quise quitarme la espinita. 

Eso sí, el Puente de Londres, recorrerlo paseando, es una experiencia única y además gratuita, así que no dejéis de hacerlo. 



Sus calles, su gente

Aunque pueda sonar absurdo añadirlo como recomendación quiero hacerlo, porque muchas veces, cuando viajamos a un lugar nos centramos en los monumentos y lugares de interés, olvidando por completo disfrutar del ambiente, sus calles, su gente, lo que nos rodea… y creo que eso es lo que hace al viaje una vivencia especial. Por lo tanto si vais a Londres, y esto se hace extensible a cualquier otro lugar del mundo, os aconsejo que caminéis relajadamente por la calle, observando cómo se mueve la gente, viendo cómo se vive el día a día en un lugar distinto al nuestro.



Por ejemplo, allí les encanta tomar café a todas horas, lo del té olvidadlo, tienen auténtica obsesión por el café. Sobre todo por la mañana es imposible ver a nadie sin un vaso de cartón en las manos a alguien, sobre todo en la zona de la City. Y les gusta la comida orgánica y sana. Visten muy bien, correctamente y siempre combinados con elegancia, nada que ver con los guiris que vienen aquí.  Lo dicho, observas y disfrutar. Es una maravillosa forma de aprender. 


Nos vemos el próximo domingo 

Mi viaje por Alemania

Os traigo con un poco de retraso este post (más bien una semana entera) pero el tiempo a veces no perdona.
Mis vacaciones en Alemania fueron estupendas. No soy de ir de vacaciones a tomar el sol a una playita sin moverme dos semanas. Más bien soy inquieta y me gusta conocer sitios nuevos, culturas distintas, aprender, fotografiar, disfrutar…
Nuestro primer destino fue Munich, una ciudad con encanto, llena de parques por los que perderte y disfrutar sin parar. La plaza del mercado me gustó mucho, donde comimos el primer día (no sin antes arriesgarnos a probar algo de lo que no entendíamos ni el nombre). A los alemanes les encanta cuidar de su jardín y llenar las ventanas con decenas de plantas por lo que el mercado estaba a rebosar de adornos y flores diversas.

Munich es una ciudad para caminar y caminar mientras vas descubriendo lugares de interés, cafeterías acogedoras donde tomarte un rico café acompañado de una berlina, unas tiendas delicadas y bonitas…
Y si se va a la ciudad en verano lo mejor es adentrarse en uno de sus múltiples parques, llevarse un bocadillo y disfrutar del solecito mientras escuchas a lo lejos una banda de folclore alemán.


Una visita obligada desde esa ciudad es el Castillo del Rey Loco (disculpadme que no ponga el nombre autentico pero es demasiado complicado). Un castillo al más puro estilo Disney, fruto de la imaginación de un rey deseoso de escapar de la realidad, de adentrarse en los cuentos alemanes y no salir nunca. Personalmente prefiero los castillos del valle del Loira, pero hay que reconocer que es precioso (siempre y cuando no esté de obras en su fachada como nos ocurrió, fue un poco decepcionante). El lugar que más me gustó fue la sala de los cantores, de la que no tengo fotografías porque no estaban permitidas, pero su mural decorado era precioso.

Y después nos marchamos unos días de pueblecito en pueblecito, disfrutando de cada uno de ellos, de su encanto… eran como sacados de un cuento de hadas.





Un cruce de frontera para llegar hasta Estrasburgo, una ciudad muy bonita de Francia que es bien conocida por ser sede de varias instituciones europeas. Su muralla medieval, su iglesia y sus hermosos puentes decorados encantarán a cualquiera.


Como último destino visitamos Berlín, capital del país y punto opuesto a la Baviera. Todo es más sobrio, con ese aire comunista todavía rondando en el aire. Pero es una ciudad con tanta historia a sus espaldas que no deja indiferente. Su muro es digno de ver y no olvidar, sus calles llenas de cicatrices de la guerra, sus fabulosos museos como el de Pérgamo son visita obligada.



Un punto y aparte es la comida alemana. Me sorprendió porque me gustó bastante, tienen muchas cremas, postres fantásticos, pero una cantidad de carne excesiva, no había pescado por ningún sitio y se echa de menos bastante.
Mirad esos ricos bollos de la merienda, o esas salchichas tan típicas. Estos alemanes sí que saben.

Lisboa, un paréntesis en la cocina

Disculpad que haya estado tanto tiempo sin publicar ni pasar por vuestros blogs pero no he tenido mucho tiempo y además he estado unos días fuera de vacaciones, que ya me tocaba de nuevo.
El destino fue Lisboa, una ciudad que ya conocía pero que repetiría una y mil veces. Tiene algo que la hace especial a pesar de no ser muy grande y no estar demasiado cuidada. Pero sus calles, sus tranvías y monumentos cautivan.



De visitas imprescindibles sin duda el Castelo de Sao Jorge, Belem, perderse por Alfama y Chiado, Praça do Comercio… y sin duda un paseo en el mítico tranvía 28 que recorre el casco antiguo traqueteando por sus empinadas calles desde hace más de un siglo.



Un día entero lo dedicamos a ver Sintra, hay tanto que hacer allí que podrías pasarte días enteros. Nuestras visitas fueron al Palacio Nacional de Sintra, el Castillo del Moro y el Palacio de Pena. También se pueden hacer rutas de senderismo por sus kilómetros y kilómetros de bosque.



En el campo gastronómico se disfruta mucho. Tomamos uno de los días Bacalhau a Brás, un plato que os puse hace tiempo en el blog y que está de vicio. Me encantó también un pan relleno de chorizo que aunque recuerda a los bollitos preñaos no se parecen en nada en sabor pero está igualmente para chuparse los dedos.
Los postres son un mundo aparte, tienes para escoger miles de opciones y nunca cansarte. Los más celebres son los Pastéis de Belem o de Nata y están para morirse de buenos. Los Travesseiros de Sintra también están ricos, de hojaldre relleno de crema.



En breve regreso con muchas recetas, novedades y entrevistas.